En 48 horas iremos a las urnas a lo largo y ancho de nuestro país para elegir autoridades en 25 regiones, más de 190 provincias y unos 1,850 distritos, y hay muchos ángulos desde los que abordar dicha trascendental jornada. El más obvio, sin duda, es separar el trigo de la paja para no votar por corruptos al servicio de las redes mafiosas que nos agobian.
Y, por desgracia, mucho de eso hay: un análisis desarrollado por el Grupo de Investigación en Políticas Públicas y Gestión Pública de la Escuela de Gobierno de la PUCP e Idea Internacional concluyó que alrededor de 60 provincias, es decir el 30 % de las existentes, están expuestas a la presencia del crimen organizado cuando las nuevas gestiones municipales asuman sus cargos tras las elecciones del 7 de octubre.
Una de las zonas que destaca en este mapa de riesgo es el eje que empieza en Trujillo, se extiende a las provincias vecinas de Chiclayo hasta alcanzar a Piura y Sullana y Ayabaca, en el límite con Ecuador. La gran cantidad de localidades del norte detectadas en los rankings de delitos analizados (narcotráfico, minería ilegal y contaminación, tráfico de armas y sicariato, y contrabando) encumbran a esta región como una de las más convulsionadas del Perú. De tal manera que el voto del domingo tiene que ser categórico contra la corrupción.
Pero también hay otro riesgo, tan ominoso como el anterior. Elegir a improvisados, aventureros sin mayor preparación, vendedores de sebo de culebra. Y hay más de los que muchos se imaginan. El portal Ojo-publico.com –con la colaboración de estudiantes de la Carrera de Comunicación y Periodismo de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas– asumió la tarea de comprobar la veracidad de los datos y la factibilidad de 406 propuestas de los planes de gobierno de ocho candidatos a la alcaldía de Lima.
Lo hallado en sus planes de gobierno, señala Ojo-publico, permite concluir que la mayoría no le dio la importancia debida a este documento que debería reflejar su visión y propuestas concretas y claras para el desarrollo de la ciudad.
En términos globales, consigna el estudio, el 50 % de los compromisos analizados tiene algún tipo de problema: 8 son inviables; 64 corresponden a obligaciones legales del alcalde y su concejo; 39 no están en sus manos para su ejecución; 47 fueron ofrecimientos vagos; 40 son obras, servicios y actividades que ya se realizaron y no incluyen algo nuevo para mejorarlos, y 4 fueron redactados sobre la base de datos imprecisos, erróneos o desactualizados.
A buen entendedor, pocas palabras. Ojo, pestaña y ceja a la hora de elegir. Bien reza un viejo proverbio chino que la inteligencia camina más que el corazón pero no llega tan lejos. Cabeza fría, olfato agudo y prestar algo de atención a nuestro instinto, sin dejarnos llevar por las apariencias.

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